Actualmente, toda pintada de amarillo y blanco por voluntad de autoridades y vecinos, mantiene una imagen de elegancia y encanto de épocas pasadas que la singularizan y definen con aire señorial en el contexto regional. En sus pulcras calles estampadas, calesas tiradas por caballos llevan al visitante por un recorrido de encanto por sus plazas y parques y sus históricos suburbios. De noche, la ciudad ofrece una experiencia singular, al contemplar una estrellada bóveda celeste recortada por los perfiles de sus pirámides, templos y casonas coloniales; sombras que parecen despertar de un sueño de centurias.
Izamal se localiza a 72 km al oriente de la ciudad de Mérida.
Historia
Debe su nombre a un personaje de origen mítico y de singular sabiduría asumido como instructor, maestro y sacerdote de los mayas llamado Itzamná o Zamná que significa "Rocío que desciende del cielo". Durante siglos fue lugar de peregrinación del pueblo maya que arribaba por los "sacbeoob" o caminos blancos de piedra los cuales la unían a las principales metrópolis del Mundo Maya, y fue una de las ciudades-estado más importantes de los mayas prehispánicos durante los años 850 y 1,000 d.C.; también considerada como una de las más antiguas, incluso más que Chichén Itzá y Uxmal, sus primeros asentamientos se remontan al siglo III d.C.
Siendo un importante centro ceremonial de la región, en este lugar fueron erigidas siete pirámides y aunque los españoles respetaron algunos templos, utilizaron piedras de los antiguos edificios para dar vida a las nuevas construcciones. En el período posclásico tuvo un gran auge como ciudad maya tolteca, siendo abandonada al mismo tiempo que todas las ciudades de esta época por lo que a la llegada de los españoles, el lugar estaba prácticamente deshabitado y pertenecía al grupo indígena de los cocomes.
Fue diseñado por el heraldista Juan Francisco Peón Ancona. La descripción del mismo es como sigue: Blasón coronado con listón, con leyenda "Itzmal Kauil", palabras que separan tres estrellas de ocho puntas, quedando la mayor exactamente en el centro del claro y casi por encima de una cuña cóncava hacia arriba en forma de luna creciente. El escudo presenta la forma clásica de los antiguos blasones reales. Lo rodea una especie de soga de henequén que forma tres nudos, cuya disposición es la siguiente: un nudo hacia la diestra del observador, más o menos a la mitad del escudo, el segundo nudo en la parte superior por debajo de la figura en forma de media luna; el tercer nudo hacia la siniestra del observador exactamente al mismo nivel que el nudo diestro. La soga de henequén parece traslaparse en la parte inferior del nudo. Las figuras que dominan la parte media del escudo son: en la parte superior, pequeña nubecilla de la cual se desprenden tres gotas. Justo por debajo de las gotas hay cinco pirámides con la siguiente disposición: una (la mayor) en primer plano y cuatro en segundo plano.
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